Es una institución sin fines de lucro, dedicada al estudio y difusión de la rica historia de nuestro barrio,generosa en arte y cultura.Inscripta en el registro de Organizaciones de Acción Comunitaria N° 1388 Personería Jurídica Res. I.G.J.N° 000450
sábado, 31 de marzo de 2012
PERSONALIDAD DEL MES
BETINOTI, José Luis
EFEMÉRIDES DEL MES DE ABRIL

miércoles, 7 de marzo de 2012
BIBLIOTECA ATILIO JORGE CASTELPOGGI




Nos encontramos hoy aquí reunidos para inaugurar una biblioteca, pero no una más, de las muchas que afortunadamente tiene la ciudad de Buenos Aires, esta nos toca muy de cerca porque se encuentra ubicada en el barrio de Boedo y porque llevará desde hoy el nombre de Atilio Jorge Castelpoggi.
Hablar de Castelpoggi es hablar del poeta que inició su camino hace más de 50 años con la edición de Tierra Sustantiva; el ensayista que nos ofreció un analítico estudio sobre la obra de Miguel Ángel Asturias, El poeta narrador, como titulara su libro; o la vívida estampa de su Boedo natal, a través de la nostálgica recreación de Una calle fuera del tiempo. A la diversidad de su pluma le debemos obras como El exilio de mis personajes, El alucinado y Los de mi sangre, entre muchos otros títulos.
Atilio expresó alguna vez: “Yo amo a Buenos Aires por la razón que nació conmigo, o yo nací con ella (aunque ya existiera para los demás)”.
Y su identificación entre esta ciudad y su persona quedó reflejada en aquellas otras palabras, cuando dice: “Soy lo que soy a través de Buenos Aires, porque Buenos Aires es el mundo”, y agrega: “Buenos Aires engendró en mí el ser ciudadano, la palabra del hombre meditabundo y eternamente solitario, pero también el ser poético, la vertiginosa huella de lo desconocido, me ayudó a recalar en los acantilados de la creación”.
El testimonio poético de su inconmensurable amor a nuestra ciudad quedó para siempre registrado en los poemas eternizados en Buenos Aires mi amante. Allí, junto a los versos dedicados a su ciudad, el autor incluye su no menos cautivante poema El barrio, que para él no es un lugar geográfico, sino un mito que llevamos en el corazón.
“Caminando en esta pasión que me conmueve”, dice, “siento que recién ahora poseo este silencio de entendernos, aunque nada me pertenece porque todos tenemos derecho a él, a este barrio que es pasado, presente y futuro de la vida de todos”.
Es a ese, su Boedo-Buenos Aires, al que dedica su emocionada biografía volcada en las páginas de Una calle fuera del tiempo, diario de un hombre que nació y vivió en Boedo, signado por la poesía, como él mismo lo describiera. Allí, cual calidoscopio personal, van apareciendo en los recovecos de su memoria aquellos hechos y personas que lo siguen, dice, desde la profundidad de todos los días. En esa aventura de su memoria, Castelpoggi hace desfilar, cálidamente, las figuras de quienes, en uno u otro tiempo, formaron su círculo áureo. Los nombres de todos aquellos con quienes compartió momentos de lucha, de alegría, de fervor o desesperanza, están presentes en los espejos en los cuales el poeta reflejó su alma.
Muchos fueron los premios que recibió Atilio Jorge Castelpoggi en su fructífera trayectoria. Todos por méritos sobrados y algunos de ellos, tardíamente, Sin embargo, podemos afirmar que éstos no lo envanecieron y nunca se jactó por los halagos recibidos tan merecidamente. Muy por el contrario, el Negro, como cariñosamente le llamaba Lydia, únicamente se ufanaba de sus amigos cuyos nombres estaban siempre en sus conversaciones y en los relatos de sus vivencias, de lo que pueden dar fe todos los que lo conocieron.
Por eso es que de entre todos esos halagos, creo que el hecho de bautizar nada menos que una biblioteca con su nombre, y además, en su amado barrio de Boedo, hubiera sido para Atilio, el mayor de los premios. Podemos asegurar, sin temor a equivocarnos, que la figura transparente de ese hombre elegante, de hablar cautivante, paso lento y sonrisa permanente, rondará entre estos libros así como lo hace habitualmente por las calles que habitó, que guardarán para siempre el eco de sus pasos, pero no en sordina, como alguna vez figuradamente presagió, sino amplificándolos para convertirlos en guía del caminante por esta Calle fuera del tiempo.
Cerró el cálido acto la Sra. Lydia Argentina Viola Vda. de Castelpoggi, con anécdotas y recuerdos de su querido Negro concluyendo su participación con una bellísima poesía del escritor.
jueves, 1 de marzo de 2012
PERSONALIDAD DEL MES

Adrián Nicolás Guida nació el viernes 26 de marzo de 1965 en el barrio de Boedo. Su padre Don Ángel Guida lo estimula en el amor por el tango.
Comienza sus actuaciones en distintos escenarios del barrio acompañado, según cuenta Roberto Selles, con la guitarra de Toto Serrano.
En 1977 se inscribe en el certamen que organiza el Canal 9 de televisión “Grandes valores del tango” que conducía Silvio Soldán, en mayo del año siguiente gana el concurso interpretando el tango “Bailarín compadrito”.
Su personalidad abierta, sencilla, respetuosa, volcada en su familia , sus amigos y su barrio adornan su figura, junto a su voz clara y cautivante.

En 1980 el Maestro Osvaldo Pugliese lo incorpora a su orquesta, grabando el 1 de julio el tango “Quinto año”, siendo el cantor más joven que actuó junto a él.

Con Abel Córdoba, el otro cantor de la orquesta del maestro graban a dúo “Milonga para Gardel” y “Aquel encuentro”, como solista graba “Almagro”; “Vieja amiga”; “Volver”; “Contame una historia”; “Bailemos” entre otros.
Las últimas giras de la orquesta del Maestro Pugliese por el país, América, Europa y Japón contaron con su presencia.
En la madrugada del lunes 12 de diciembre de 1994, un malestar lo obliga a suspender su actuación en “La casa blanca” del barrio de San Telmo, se dirige entonces al Hospital Durand donde horas después fallece por un edema pulmonar.
